La Música del Barrio

April 20, 2006

En “La Unión” había un tocadiscos en una caja y tenía sus parlantes, eso funcionaba, en esa época, con los discos de 78 revoluciones que eran de pasta con unas agujas que cada 2 ó 3 discos había que cambiarlas. Ese era el equipo de sonido de esa época. Eran eléctricos. Sonaban porros más que todo.

Allá en el salón de mi abuelo José, “La Unión”, tocaba un señor de apellido Marimón, no recuerdo el nombre de él; un señor bajito, fornido, moreno, pelo crespo, tocaba el clarinete y esa era la banda de mayor prestigio en esa época. Esa era la que contrataban cuando había matrimonios. Incluso le cuento que ahí en “La Unión” cantó Luis Carlos Meyer. Era un negro alto, grueso; eso fue entre el ‘39 y ‘40.

Ubicando el Barrio

“Ese sector del Barrio Chino estaba comprendido entre la calle Santander a la calle San Juan; de la carrera Providencia a la Libertad, claro que más adelante en la carrera Vesubio, había un bar, también era un bailadero y se llamaba “El Danubio Azul”; esto que le estoy contando es entre los años ‘39 y ‘40. Yo tendría 10 años.

Entonces ese “Danubio Azul” quedaba en la calle San Juan con Carrera Vesubio, ahí esta esa casa todavía. Claro que ahora es una casa de habitaciones, es como un hospedaje que hay, ahí; la fachada es exactamente igual a la de su época.

Otros bares, además de “La Unión”, eran “El Barrilito” que era de un señor, un Coronel, Carlos Coronel; estaba “El Triángulo” que era un salón de billar, y había prostitutas. Esa era una casa de madera y le decían “El Triángulo” precisamente por la forma de la casa… Hay estaba la estación de taxis en ese tiempo – Calle Santander, carrera Libertad – ahora mismo ahí hay una …creo.. casa de repuestos además estaba “La Traviata”; era que en todas las esquinas había un bar.

En la calle San Blas con carrera Independencia había una casa grande de madera que era del señor Benito De León papá de Lancaster de León, aquel futbolista famoso; ese señor tenía un bar llamado “El Tambor de la Alegría”, yo no lo conocí, porque eso fue antes del ‘30, le oí el cuento a mi papá y en la otra esquina con la calle San Juan estaba “El Moravia”, ese si lo conocí. Era del señor Octavio Vergara, el tenía la cantina ahí, seguido habían unos apartamentos pequeños que eran donde vivían “las niñas” que trabajan con él; la casa tenía un patio grandísimo, encementado que servía de bailadero; la casa siguiente era donde vivía el señor Octavio con su familia.

Los bares del sector comprendido entre las calles San Blas y Caldas con carrera Independencia desaparecieron para el año ‘40. Siendo, a partir de la calle de las Flores donde empezaban los bares, como “El cubano”, ubicado en la calle Santander; además estaba “El Buenos Aires”, “El Aires Cubano” o “Colombianos”, algo así.

El último bar que tuvo el barrio fue “El Nica”, quedaba en la calle de las Flores carreras Providencia e Independencia. Después se trasladan para allá, para La Ceiba, todos los bares y empieza la moda de los amanecederos como “El Tetero”, “La Charanga” y “La Gardenia Azul”.

LA GABY

Yo le calculó a “La Gaby”, 100 años, quizás más de 100 años. Si usted la ve se queda admirado, no aparenta esa edad, aunque ya está bastante acabada.

Yo la conozco a ella porque mi papá tenía un taller de ornamentación, de herrería y mi papá era quien le hacía todos los trabajos de ventanas y puertas para sus casas, porque ella tenía muchas casas; esa vieja hizo dinero…

El marido de ella era un pelao. Ella tendría como, por decir 45 años y el muchacho tenía 20 años. Yo le conocí a ella dos maridos así.

No se por qué le decían “La Gaby”, tal vez por su nombre quizás se llamé Gabrielle, no se. Pero era muy vulgar tenía un vocabulario de “alto calibre”; en español y en francés.

Cuando ella se casó con el segundo marido ella tenía como 65 años y el tenía como 30 y algo. Ella como que le pasó la vejez porque él se envejeció rapidito.

Tragos

March 30, 2006

El licor que más se consumía en los coreográficos era el Ron Blanco; sus tragos se llamaban BLANQUILLAZOS y la mezcla del ron con anisado le decían CARABINA.

LA PRENSA. Febrero 21 de 1931.

Giros del Idioma II

"UNA FORMIDABLE BORRACHERA"
Entre los individuos, los "pollos peras" como dicen en España, que polarizan su vida de la esquina de "LA ESTRELLA" a los coreográficos del "BARRIO CHINO, es bien conocida una peripatética de apellido Merchán.  Apellido éste que huele a extranjería, pero que huele nada más, ya que según sus arrestos, es nuestra, de la tierruca.

La dama mencionada cogió el domingo en la noche una de esas crudas heroicas de tercer debate, del ciento y dos y medio por ciento y la emprendió a golpes contra una compañera. Pero cuando todo parecía haber terminado en santa paz y calma, la Merchán sacó a relucir un "cachiblanco" y tal como si se encontrara en un salón de tiro al blanco y no en una sala en donde la clientela se encontraba entregada al inocente regodeo de marcarse un tango que "desenroscaba" un disco de la vitrola, la emprendió a tiros contra los presentes y en especial contra su enemiga. Afortunadamente para los bailadores ninguno de los plomos dio en el blanco ni en el sucio.  La policía cargó con la iracunda beoda".

La Chambelona

"UNA MENOR A PUNTO DE SER ESTRANGULADA POR LA  CHAMBELONA EN EL BARRIO CHINO"
En la calle de las Flores (39), carrera Independencia y Libertad, en la casa denominada YOCASTA vive una mujer de vida airada de nombra ANA ISABEL FIGUEROA conocida como LA CHAMBELONA. Se trata de una mujer de malas pulgas que para tomarle una foto, tuvo que ser detenida por dos policías.  ¡El que me quiera conocer, gritó, que vaya a mi casa!-

Todo se debió al pago de un vestido. LA CHAMBELONA le dio a la niña que le entregó la ropa sólo la mitad de lo acordado; por esto la niña fue reprendida por su matrona, María Herrera, quien la mando por el resto del dinero. Parece ser que esto no agrado a LA CHAMBELONA quien se abalanzo sobre la niña apretándola por el cuello. Se salvo gracias a la intervención de la policía.

LA PRENSA, Noviembre 15 de 1928

La Prensa

En el año 1928, nace para llenar el vacío dejado por EL DIA, DIARIO DEL COMERCIO y LA NACIÓN, el diario LA PRENSA.  Su sección de crónica roja, así como las noticias ocurridas en la ciudad, son tratadas muy superficialmente.  Sólo los grandes crímenes, estafas a gente pudiente y atracos, son manejados con un estilo muy peculiar; tal vez imitando a los grandes diarios del mundo y a algunos escritores norteamericanos.